HISTORIA

Queso Idiazabal

queso-idiazabalParques Naturales, prados, ovejas, chabolas, pastores y al final el queso Idiazabal. Quién sabrá cómo se le ocurrió al primer quesero realizar esa mezcla ¿fue un accidente, el cuajo se mezcló con la leche de manera fortuita? No lo sabremos nunca, pero gracias.

El queso Idiazabal, ese queso casero, queso artesano... ha llegado a nuestros días y sigue mejorando día a día gracias a pastores, queseros y profesionales del sector.

El queso Idiazabal, que debe su nombre a un pequeño pueblo goierritarra, se viene realizando de manera artesana desde tiempos inmemorables, sin apenas variaciones, a lo largo de más de 8.000 años. Desde el Neolítico, pastores y ovejas han seguido las viejas rutas determinadas por las estaciones: los pastos de altura en primavera, verano y otoño, y los valles durante el invierno, a fin de aprovechar un alimento natural que sigue un ciclo inmutable.

La oveja latxa es un animal pequeño, rústico, una oveja de ordeño que produce una cantidad de leche limitada (unos 100 litros por temporada, normalmente de febrero a junio) pero de gran calidad; es un animal resistente, buena transformadora de pastos y excelente criadora de corderos. Pero las ovejas latxas (y carranzanas), además de la alta calidad de la leche que ofrecen, tienen su alto valor añadido en otros muchos aspectos diferenciales.